El cultivo de cebada baja 40.000 hectáreas en 6 años mientras el trigo gana terreno

Ramiro Durán y Luzbe analizan el estado del trigo sembrado en una parcela de Villamor de los Escuderos. Foto Javier de la Fuente

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Lonja de Zamora

MEZ Ni la cebada ni la remolacha son lo que eran en el campo zamorano. La dictadura de los mercados y los costes de producción han modificado el panorama agrario hasta el punto de que esos dos cultivos emblemáticos han ido perdiendo el terreno y la influencia de la que gozaban. Especialmente significativo es el descenso de la siembra de remolacha, hasta en un 25% respecto a la campaña anterior, y la acusada tendencia a la baja de la cebada en detrimento del trigo, mucho más atractivo para el mercado y el centeno, que se consolida como una buena alternativa para el secano.

Así lo revelan los datos facilitados por el Servicio Territorial de Agricultura y Ganadería de la Junta, una vez cerrado el registro de solicitudes únicas de la PAC, que se mantienen invariables respecto al año anterior con 13.766 confirmadas, tan solo 19 menos que en 2012. «Eso quiere decir que las personas se jubilan, arriendas sus parcelas pero conservan los derechos», puntualiza el jefe de Servicio de Agricultura y Ganadería, Isidro Tomás.

El análisis de cultivos con la perspectiva de seis años atrás revela un importante retroceso del cereal de invierno (excluido el maíz), desde las 200.000 hectáreas que se sembraban en el año 2008 a las 167.000 actuales. Treinta mil menos que se han ido fundamentalmente a cultivos forrajeros, alfalfas o vezas, por los que opta el ganadero como alternativa a los altos costes de los piensos para la alimentación del ganado.

También significativa es la acusada tendencia descendente en la siembra de cebada, con 40.000 hectáreas menos desde el año 2008, al pasar de 110.000 a las aproximadamente 70.000 de esta campaña. Y aunque no tan relevante, sí se percibe una progresión al alza en la superficie de trigo que ha evolucionado, en el mismo periodo, de 57.000 a 67.000 hectáreas, diez mil más. «Los precios han ido al alza, la venta del cultivo es más fácil por su destino para los piensos y al final los rendimientos son más seguros que en la cebada», puntualiza Isidro Tomás, jefe del Servicio Territorial.

La avena es otro de los cultivos que ha perdido terreno en el campo zamorano, con once mil hectáreas menos a lo largo de seis campañas (de 29.000 a 18.000). En cambio el centeno se consolida como una de las alternativas de secano, y así lo evidencia el incremento medio de mil hectáreas por campaña desde 2008.

Más estable es la opción del maíz, a pesar del descenso acusado de la temporada pasada como consecuencia de la escasez de lluvias y la recomendación de optar por otro cultivo. Una circunstancia que retrajo la siembra en unas cuatro mil hectáreas, ya recuperadas en esta campaña cuando la superficie sembrada supera las 21.000. Y al ser un cultivo complementario del girasol se entiende que éste aumentara el año pasado hasta las 28.000 hectáreas para quedarse esta temporada en 25.000.

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